jueves, 11 de noviembre de 2010

Sobre porqué me encantan los animales

A las ratas pletóricas que saltaron desafiantes al vacío de la nada: loas.

Al caballo que arrastra la carreta de su amo muerto y deforme por los caminos de Chernobyl: loas.

Al perro que lame el dulce leche untado en la vagina de la gorda soltera un sábado por la noche: loas.

Al loro que le dice ‘puto’ al pelado que pasa por la calle: loas.

Al mono amaestrado que se obstina en cagar afuera de su recipiente: loas.

A la cucaracha que se cuela en el bocado de puré de la señora: loas.

Al mosquito que pica en el culo a quien coge románticamente: loas.

Al oso grizzly que asesina a dos enamorados que paseaban por el bosque: loas.

A la mamba negra que pica a una monja de Amnistía Internacional: loas.

Al ornitorrinco que resbaladizo se cuela por los desagües y con su cadáver tapa la salida de la mierda y hace estallar todos los inodoros de un baño de Tasmania: loas.

Al hámster que se come a sus crías en navidad al frente de la familia que cena pacífica: loas.

A la tortuga que al interponerse en el camino de su bicicleta, hizo que el pequeño Timmy probara el sabor de la derrota contra el asfalto: loas.

Al pingüino que de un picotazo le saca un ojo al niño turista japonés: loas.

A la gallina que no pone huevos: loas.

Al pescadito que no flota: loas.

Al cobayo que imita el ejemplo del hámster: loas.

A tu canario, si, a tu canario, que hoy te despertaste y estaba despanzurrado sobre la alfombra nueva: loas a él, y a su amigo el gato.

Loas, loas y más loas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Fijesé, a mi los griegos es una cosa que me encantan

Te re mil cago jurando que esta semana empiezo a leer el Ulises de Joyce... Eso si no venís a desparramarte entera y mejor jugamos a la escondida y a la que te recontra super duper escondida ahí sonde seguro me vas a encontrar.
¡Ah, el color de la contienda! Olor a sangre en el Peloponeso. Dice Tucídides: "Nuestro amor por la belleza no nos conduce a la extravagancia, nuestro amor por las cosas del espíritu no nos hace débiles". Ni macho alfa ni maricón, una cosa como al medio, controlada.
Vos te vas y cuando vuelvas me voy yo. Vos te vas; que dolor pelotudo de sábado 6.30 AM... Hay que ser estúpido para no perderse en Cnosos, hay que ser imbécil como el bueno de Teseo.
Siempre nos queda la alegría de echarse un soberbio meo en la ducha, justo en la cabeza de Dánae.

Maldición, los vecinos se van a quejar (de nuevo)

viernes, 29 de octubre de 2010

Tiempos primeros


Yo me entrego.
Salud nacida del pacto milenario
Entre el pan y la cebolla,
De la urgencia de la miel
En las ánforas de Sumer .

Yo me entrego
Y el Sol cala hondo
Como crimen primero.
Origen de la palabra,
Cuando una cuña desprevenida
Sin querer
Inventó tu nombre despreciable.-




M.E.

jueves, 8 de julio de 2010

Algo que no es mio: dedicatoria a 'Filosofía en el tocador'... A los libertinos...




Voluptuosos de todas las edades y sexos, sólo a vosotros dedico esta obra; nutrios con sus principios, porque favorecen vuestras pasiones, y ellas —de las que os espantan los moralistas fríos y vacíos— no son sino los medios de que se sirve la naturaleza para conducir a los hombres hacia los fines que les ha asignado. Atended esas deliciosas pasiones; sólo ellas pueden conduciros a la felicidad.

Mujeres lúbricas: que la voluptuosa Saint-Ange sea vuestro modelo; despreciad, a su ejemplo, todo lo que contraríe las divinas leyes del placer que la encadenaron.

Jóvenes doncellas, durante tanto tiempo atadas por los lazos absurdos y peligrosos de una virtud imaginaria y de una religión repugnante: imitad a la ardiente Eugenia; destruid, pisotead con su misma ligereza todos los ridículos preceptos inculcados por vuestros imbéciles padres.

Y vosotros, gentiles seductores, vosotros que desde la juventud no tenéis más frenos que el del deseo, ni más leyes que las de vuestros caprichos, que el cínico Dolmancé os sirva de ejemplo; id tan lejos como él, si a su semejanza queréis recorrer los caminos de flores que os prepara la lubricidad; convenceos con su enseñanza, ya que sólo extendiendo las esteras de sus gustos y de sus fantasías, o sea sacrificando todo a la voluptuosidad, el desdichado individuo conocido con el nombre de hombre y arrojado a su pesar sobre este triste universo podrá sembrar algunas rosas sobre las espinas de la vida.







Donatien Alphonse, Marquez de Sade

domingo, 20 de junio de 2010

Es que a veces soy tan cursi

Besame el río
como una flor enmudecida en el bullicio
de las sombras de la pieza.

Quiero perder la cordura
rebotar en un desquicio de colchones,
amasar el tiempo como el pan
y untar una cebolla en tu oreja
para devorarla.

Quiero que me asesines,
que me muerdas las piernas.
Quiero gritar de dolor

Voy a meter mi corazón en una rosa
y regalártelo mezclado
con un plato de ravioles.-

M.C.

lunes, 31 de mayo de 2010

Sobre lo fácil que les resulta el ascetismo a algunos oblongos individuos



«Comparado con el animal, que dice 'sí' a la realidad, incluso cuando la teme y rehuye, el hombre es el ser que sabe decir no, el asceta de la vida, el eterno protestante contra toda mera realidad».

Max Scheler




Si ella está cerca me vienen unas ganas incontrolables de desnudarme. He dejado, por regla general, de usar pantalones con elástico; varias veces, para mi sorpresa, me los he bajado en plana tertulia, como si una voluntad ajena a mí (que no es la de ella, pero tiene el mismo olor) tomara el control por un ratito.
Igual con la masturbación. Ella entra en la verdulería o se suma a la fila del banco y un suplicio, una tortura, una terrible autoflagelación supone controlarme ¡y a mí me hablan de ascetismo! Yo conozco la fuera primitiva del deseo. He escuchado a muchos masticar palabras: castidad y buenas maneras, supresión de los impulsos y otras yerbas... Se me antoja que han elegido una tarea que les resulta fácil ¡No saben esos mojigatos lo que es una erección constante 24/7!
¿Degenerado? Tal vez. Por lo pronto maldita bestia inconsolable. Peor arriba de la montaña rusa: a toda velocidad, en caída libre, el Sol siempre en los ojos; una espiral logarítmica y ¡zaz! Vomitando, vomitando sin aliento.-


M.E.

Imagen de la vagina: robada de alguna otro blog, tengasé en consideración
la falta de derechos de autor y sepan perdonarme.-

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Mar o montaña?... ¡Ambos!


¿Qué tan ridículo es pescar en la cima de una montaña? Mucho más estúpido sería quedarme ahí abajo esperando, cada vez más solemne, cada vez más amarillo, más verde… Probablemente yo no dije esas palabras, pero no importa: tengo la caña calzada al hombro y todos mis anzuelos son de oro… Solo los que mienten saben la verdad (aunque tal vez tampoco haya dicho nunca eso).

Conozco un par de ménades, si te das vuelta demasiado tiempo te muerden el cuello, por eso hay que andar siempre con las garras bien afiladas y untadas en miel, para devolver dulcemente el zarpazo.

Autoengaño: forma más noble y pura de la narración. Solo los que mienten saben la verdad. Pescamos exclusivamente en la cima rocosa de los montes, donde llegan los mejores peces.-




M.W.

sábado, 17 de abril de 2010

3.00 AM

Hay cosas que todavía me enredan con el mundo. Me gusta, por ejemplo, tirarme por la bajada del subnivel a toda velocidad en bicicleta, mientras el tren pasa sobre mi cabeza; me gusta el atardecer que multiplica el naranja sobre los ladrillos del molino a la tardecita (visión perfecta que descubrí esperando, sin querer); me gusta todavía la novia que tenía a los catorce años (más que todas las novias juntas), la que me dejaba explorar su camiseta al lado del río. Es que por entonces yo aprendía a escapar, si, siempre escapando. Escapando del tren, del día, de la novia que, ya no me acuerdo porqué, dejé llorando una vez en la plaza al frente de la iglesia del pueblo.

Así me enredo a veces con las cosas. Una certeza banal por obvia me mueve: detrás de los eones de los eones de los eones de los eones estoy yo mismo otra vez tirándome en bicicleta bajo el tren, viendo infinitas veces el mismo naranja duplicado sobre el mismo edificio. La materia y la energía se configurarán en infinitas formas hasta que vuelvan a configurarse otra vez en la misma forma, en un tiempo más allá del tiempo. Todos mis escapes de todas las cosas: un regresar inevitable a mí. Siempre estoy volviendo. No una, eternas veces me voy a bañar en el mismo río.

Y son las tres de la madrugada y esto no es literatura.-


Mateo Green

jueves, 1 de abril de 2010

Desnuda, me dijeron

Minimalista, a veces
Muestra el lunar en la cintura
Y alcanza
(Metáfora del suicidio)

Sin embargo, otras veces
Metaporno
(No se asusten)

La mañana viene enredada
Requete enredada
Tomo la rotonda de tu pezón
Y bajo por San Justo

Brrruum brum brum
Hace mi motor

Los celos: esa trampa para bobos

M.P

Introducción al amor: sus implicaciones cognitivas y lingüísticas en la vida moderna (O sobre el porqué de las gallinas que no saben volar)


Decí que uno siempre tan todo por el forro de los huevos y más vale te ponés a ver cómo pernoctar en cualquier lado. Decí que uno por suerte tan No tan necesitado de explicaciones, tan te podes ir vos y tus quilombitos a la re concha del plumífero verde, que total seguro el mes que viene aparece una tonta divina que lava los platos y sabe hacer lemon pie (el sueño más elevado, paradójicamente). Decí, por Alá, Buda y el otro que me olvidé el nombre ¡Decí! Decí que el próximo prójimo me da un poco de asquito asquete y total, total que se hagan agua los helados… Ay, miralo vos al superadito. Si, ejem, me aclaro la garganta y me empino otro tanto de tiramisú (es que no sabía batir punto nieve y los limones escaseaban, pero se aprovecha igual).

Resulta que, asiento 29B, me senté al lado de la Estrella de oro, si, del Viejo de los camellos. La cuestión es que viajábamos en clase turista y nos dieron pollo frío envuelto en aluminio: asqueados asqueadísimos los dos, y sin embargo el pollo frío a 3000 sobre el sea level es una maravilla, mejor que cualquier pechuga terrestre ¿cómo no? Señores pasajeros, les habla el capitán, lamento informarles que por razones ajenas a nuestro dominio tendremos que realizar un aterrizaje forzoso en Andatealaputamadrequeteremilparió, por favor atiendan a la señal de cinturones y tengan la amabilidad de introducir las primeras hojas de sus pasaportes en el orificio anal para un mejor reconocimiento de los cadáveres por parte de los grupos de rescate; muchas gracias por volar en Conchita Airways… Decí que estoy en pedo, también. Uy, esa casa la conozco. Decí que yo nunca take any wooden nickels for my soul.

La práctica, alumnos, es más o menos lo mismo pero en bicicleta, con viento a favor, en bajada y sin frenos; di-ver-ti dí-si-mo. La mejor mujer: mudita y ciega. El mejor hombre: psicológicamente castrado. De ahí en más recuerden, no, mejor copien: el amor, esa idea bonita de la gente fea (feísima).

Bueno, listo. Ay… Ay… Terminé… ¿Les llamo un taxi?
¡Ah! Casi me olvido: felices pascuas


M.J


Imagen: bueno... la encontré por ahí y me dió gracia

viernes, 12 de marzo de 2010

Introducción al estudio de las creencias populares


Que lindo, todo muy lindo. ¿Por qué, ya que estás, no vas y le rezas a Santa Gilda, al Cristo de la buena Muerte o a la Pompa Gira? Sí, yo se que te gustan todas esas pelotudeces, que cuando me voy a la tarde ponés cumbia al palo para lavar los pisos y que, en definitiva, no pasa noche sin que largues un lagrimon acordándote del quilombo en Misiones donde te conocí, medio en pedo, medio caliente. Yo sé que te gustan las ferias persas llenas de chucherías, y que cada vez que pasamos por un Gauchito Gil o una Difunta te persignas como si lo tuvieras genéticamente impregnado. El zorro pierde el pelo pero no las mañas, y en el fondo (bastante cerca de la superficie, por otro lado) seguís siendo flor de puta. Puta y radiante, sobrehumana, una cosa de otro mundo, no sé, de firulos platónicos que andarán dando vueltas por el topus uranus, tal cual me gustabas esos días en los que todavía me cobrabas; hembra cojuda forjada en la humedad de la selva, Venus en portaligas y sin tantos trámites, amazona con dos tetas.

Me acuerdo y me agarra como una cosa, mirá, que te cagaría a trompadas. Viste que siempre me dieron bronca tus cosas, tus cicatrices de la vida anterior, yo que soy un tipo más tirando al dioshamuerto, al Sartre querido que estás en el Montparnasse; me rechinan los dientes cuando ponés tiritas rojas o botellas con agua en la tranquera del rancho. Las que pasé por vos para sacarte, y ahora venís a traer tus dioses berretas a la mismísima entrada de mi refugio, en el que originalmente estoy para no tener que bancarme esas porquerías de los otros ¡Y vos la mensajera de la ignominia! Justo vos, puta de mierda.

Que se yo, si lo pienso en frío seguro hubiera aguantado tus estampitas entre mis libros unos años más, mientras la carne siga apetecible y te durase el amor. Pero después de la nota atrás de una lámina de que se yo que santo ya no, basta, esto es el acabose.

Así que me voy a tomar toda la caña con ruda esa que guardabas y, escopeta en mano, voy a inmolar un par de gallinas al lado de la vela que prendí en tu honor. Es que me da miedo bajarte del árbol así nomás, sin un poco de pompa; tan linda estás, como una virgencita aparecida a la siesta, ensangrentada, desnuda, el cuello quebrado en dos por el golpe de la soga. No sé cómo carajo te habrás subido tan alto en el palo borracho. Milagrosa, un prodigio de Nuestra Señora, atávica, terrible.

No te preocupes che, te hago un último favor y te construyo la ermita en la tranquera del rancho, al lado de la ruta y ¿quién te dice? Por ahí en unos años te pongo el santuario, con feria persa y todo, y los fieles te llevan de vuelta a Misiones como te traje yo esa vez: desnuda, toda cubierta de sangre.

M.C



Foto: el amigo Jesús transmutado en silla, sacada en una "feria persa" en Antigua Guatemala


domingo, 28 de febrero de 2010

Lunas verdes

La noche escalera
Criminal que se arrodilla
Sin querer.
La noche cualquiera
Quiere penetrarte
En mi sillón

Y en la fiesta de agua
De placer
Dar vuelta la Luna
(De adentro para afuera)

Toda oscuridad:
Una verdad

Mi boca:
Como una flor invertida

M.E.

viernes, 26 de febrero de 2010

Introducción a la historia de la metafísica



Dicen que atrás del mundo hay otro mundo que es mejor. Por eso es tan popular la muerte limpia, la cacería de ranas en el ojo de agua de la noche. Dicen que es tan fácil vivir por siempre, nomás hay que dejarse llevar como vaca por el corral de lo eterno, agachar la cabeza cuando hace frío, rezar, comer liviano.
Anoche un dios vino a mi casa. Hay que ver como lloran los dioses; es una cosa patética, lastimera, como un perro flaco y enfermo. Y como a mí no me gusta el sexo de las estatuas, le reventé los ojos para que se desangrara a morir. Si, los dioses mueren. Lo que es peor: vienen para que yo los mate.-

El Mateo más feo

Arriba: "Bodegon con costillas y cabeza de cordero" de Francisco de Goya y Lucientes

La muerte de los otros

En la frontera: los escandalosos.
Un poco de pomada de Luna
Para tu dolor de ovarios

¡Ay, no te quejes de la vida!
Siempre un juego perverso
Siempre una maroma
Siempre una muerte
Despacio
Buscando cicatrices en la piel

¡No te quejes del último día!
La destrucción
con nada se conforma

M.G

miércoles, 17 de febrero de 2010

Astronomía básica

- Hola
- Hola
- ¿Qué haces?
- Espero a que la galaxia de Andrómeda colisione con la Vía Láctea
- Ajá ¿y cuándo es eso?
- En cinco mil millones de años
- Falta…
- Soy previsora


(Y así es como por entonces copulaban)

sábado, 13 de febrero de 2010

Sobre la tormenta


¡Evohé! Lluvia ¡Evohé!
¡Viva Eleuterio!
¡Viva el Dimorfo!
Viva lo que elige vivir
Incluso a costa de la vida misma
¡Afírmate a ti mismo!


Todos mis dioses saben bailar
(No sé los tuyos)



M.D



Arriba: Caravaggio, que como nadie pintó al Ditirambo

Estados de ánimo

A Florencia B. (por la idea)



Yo soy el que quiere ser un infeliz.
Sí, soy yo

Dale, haceme el favor:
Bombardea mi casa con mierda,
Matame el gato,
Comete todos los caramelos antes de que llegue.
Dale,
Que estoy sonriendo como un estúpido

Yo soy el que quiere ser un infeliz.
¿No ves que estoy podrido de tanto gesto amable?
¿De tanto jolgorio repetido?

Por favor,
Por favor te lo pido:
Poneme saliva en los oídos,
Disparame en un testículo,
Regalame un viaje a Mar del Plata.

No sé, mirá
No hago otra cosa que tirarme pedos
(de colores)

M.I.

Cosas viejas refrescadas II


Exilio

Chau
Te digo chau
Te vendo una tertulia
de trujamanes sorprendidos

Y las yemas de mis dedos
Y los dedos de mis manos
Y las manos de mis brazos
Y así etcétera



La circularidad de la carne
Que poco interes en el desinteres de las cosas
En el volver a volver a revolver
En nostalgias de nostalgias de nostalgias.
Que terrible

Me cansé, he dicho,
De andar dando circulos
En la rotonda de la ciudad de los nadies
En la palabra redundante que me ahoga
En la carcel de los presos del pasado

Ridículo
como una ballena emplumada


-Inmundicias escritas en el 2005 y 2006 (respectivamente) y retocadas hoy, febrero del 2010... Pero no te ilusiones tontita, no existen maquillajes tan milagrosos-

Las orgías


“¿Podrás creer que he visto con mis propios ojos a la Sibila de Cumas, suspendida de una escarpia? Cuando los muchachos le preguntaban qué era lo que deseaba, ella les respondía siempre: ‘Quiero morir’”
-Petronio, Satiricón XLVIII-



El Satiricón no nos ha enseñado nada nuevo. Nos hemos regocijado, si, en su lectura como en la de Boccaccio o Juan Ruiz. Hasta sabemos de memoria versos goliardos y los recitamos si la noche se descubre. Pero ya nada, no. La realidad nos cubre con su manto espeso y la literatura parece un chiste, no hay metáfora capaz de, no.

La cuestión es que cada tanto, sin saber cómo ni por qué, se desatan nuestras Orgías ¡ah, nuestras orgías! Si usted supiera señora… De repente en una noche de verano alguien se desnuda y sale a la calle. Nadie osaría en el pueblo desentender semejante llamado, la Orgía empieza y todo viejo, adulto o niño que escuche participará; en la plaza, en la iglesia, en la casa de Raquel la verdulera, en el patio de la escuela. Donde sea, donde mande la pasión y el desvarío: Orgía.

La cuestión es mantener la naturalidad. Con el tiempo, con las generaciones, hemos aprendido a separar esto (que en realidad no comprendemos del todo) con la simplicidad de nuestras vidas cotidianas, muy propias de un pueblo pequeño y pampeano, de mañanas húmedas y grandes extensiones de nada. Así, cuando el padre da la misa o Raquel elije las sandías, nadie piensa en la impía boca que alojó al gracioso miembro o en los ominosos orificios que la mano habrá explorado. La Orgía es otra cosa, un aparte, un paréntesis absoluto, una acotación disociada del resto del texto, de la existencia. Nada de la orgía debe contaminar la vida ni, dios nos libre, viceversa. Piense en nuestros días comunes, en el esfuerzo sobrehumano que hace quinto grado B para no recordar a la señorita Eduviges en el paroxismo del éxtasis cuando un grupo de adolescentes (a quienes alguna vez explicó la regla de tres) la penetra por cada uno de los lugares donde, terrible su suerte, una mujer puede ser penetrada. Piense en esto y comprenderá la magnitud de nuestro sacrificio cotidiano, la razón por la que no tenemos consideraciones morales respecto a lo que hacemos. Si algo nos salva del tormento, este esfuerzo es.

Nosotros, personas de bien, atentos a la religión y las buenas formas, con gusto nos uniríamos a quienes rechazan prácticas tan deleznables como las nuestras. Pero la Orgía no pregunta, toma forma sola, más allá de la voluntad, más allá del tiempo, como si una flauta sonara levemente en el aire rebelando al hombre contra todo lo que es, cubriéndolo de espanto contra sí, reventando en un soplido cualquier consideración, culpa, máxima moral o lo que sea. La Orgía se abre paso entre la gente de este pueblo, lentamente nos atrapa uno a uno y no hay quien sea más fuerte, no hay quien más débil. Con su siringa nos hipnotiza, con su cayado nos guía, nadie no es hijo de la vida, nadie se niega al Si absoluto, a la Maldad. Dile al mundo, viajero, que el gran dios Pan vive hoy, muere mañana.

Imposible atender a fidelidades, promesas o compromisos asumidos. No, la Orgía es otra cosa y no se contamina con la vida, ya he dicho. Lo único que perturba éste equilibrio entre lo pasional y lo cotidiano es el ansia de morir. Sí, claro, imagínese usted, tanta vocación de deseo, tanto gusto por lo prohibido y de repente tener que trabajar en un banco y sonreír, tener que amar todos los días a una mujer ajada por los años, limpiar la vereda, comprar el pan. Ahí termina nuestras ganas de sacrificarnos, donde empieza el terrible, íntimo e incomunicable deseo del suicidio; que en lo personal seguro todos viven como un alivio, una liberación.

La consecuencia brutal del dios ambiguo es el miedo colectivo, el pánico, palabra que graciosamente proviene de su nombre. Todos tememos a la Orgía que vendrá a intervenir para regocijarnos y a la vez destruir las verdades simples que tanto nos cuesta construir. Preferiríamos morir antes que soportar nuevamente tanto placer, tanto desvarío. Un hombre con miedo es peligrosísimo para sí, imagine cientos, miles. Así que no juzgue, viajero, si un día pasa por aquí y detrás de esta advertencia encuentra solamente las ruinas de un incendio descomunal. El fuego: único redentor en la tiranía del fuego.-


M.P


Arriba: "El abrazo" de Egon Schiele (Casi tan bueno como Klimt, infinitamente más cruel)

domingo, 7 de febrero de 2010

Senumoc Seragul


Es tan puro ir al almacén y comprarse una bandeja de ravioles que en la cola de la caja me largo a llorar de la alegría. Las panaderas me guiñan el ojo derecho, las mujeres en la calle me dicen “¡Mateo! ¿Dónde vas?” y yo siempre voy al mismo lado, siempre.


Caprichitos y modorras a la siesta, a la noche y a veces en pleno mediodía. Nunca me subo dos veces al mismo colectivo ni me cambio el calzoncillo roto para ir a las orgías. Al frente de la góndola de los lácteos me bajo los pantalones y grito porquerías a los padres de familia. Cuando un sachet se revienta contra el piso inmediatamente me tiro a lamer los azulejos ¡Qué placer inigualable el mío! Cuando te vas ojerosa a las ocho de la mañana me tiro un pedo para festejar este desatino, esta magnífica intervención de las malas costumbres en las mañanas ajenas.

Mi monstruo se llama Senumoc Seragul y lo abrazo antes de acostarme para saber que todo anda bien. El monstruo gruñe y patalea y yo más fuerte lo aprieto sonriendo. Todos los monstruos de la cuadra me temen, soy el terror de los prodigios, el gran coleccionador de cosas únicas, el antihéroe que invita a los enemigos a tomar el té (peor de los ultrajes).

Me gustás porque sos única, porque desestimo todo lo que hay en vos de general, todo lo que te defina como universal. Vos sos el sustantivo que no admite plurales, la efervescencia de lo irreproducible. Ésta mañana en particular, esta forma del Sol entre las rejas, éste mate, no otro, no el mate en sí, no; éste mate Sí.

¿Cómo era la tía de Atila el huno? ¿A qué olía la mierda de Bucéfalo, la de Incitatus? ¿Cómo cogía Aristóteles? Todas esas cosas le pregunto a Senumoc Seragul mientras lo abrazo y me río (Cinismo: método que consigue la transmutación de lo pesado en leve mediante el desprecio, la burla, la risa), entonces Senumoc Seragul llora como chancho porque de repente sabe que no existe. ¡Viva Sirio el Can! Guía de los filósofos llamados perros. ¿Será por eso que se contradice Zaratustra? ¿Por qué Ésta flor? ¿Por qué Ésta mujer?


M.U.
-El cuadro de arriba (que no sé si se llama "Mujer y Pulpo" o "Sueño de la mujer del pescador") pertenece a Hokusai, quien se pensaba capaz de llegar a la total individualidad de cadá línea y punto refutando los postulados de la geometría