Al caballo que arrastra la carreta de su amo muerto y deforme por los caminos de Chernobyl: loas.
Al perro que lame el dulce leche untado en la vagina de la gorda soltera un sábado por la noche: loas.
Al loro que le dice ‘puto’ al pelado que pasa por la calle: loas.
Al mono amaestrado que se obstina en cagar afuera de su recipiente: loas.
A la cucaracha que se cuela en el bocado de puré de la señora: loas.
Al mosquito que pica en el culo a quien coge románticamente: loas.
Al oso grizzly que asesina a dos enamorados que paseaban por el bosque: loas.
A la mamba negra que pica a una monja de Amnistía Internacional: loas.
Al ornitorrinco que resbaladizo se cuela por los desagües y con su cadáver tapa la salida de la mierda y hace estallar todos los inodoros de un baño de Tasmania: loas.
Al hámster que se come a sus crías en navidad al frente de la familia que cena pacífica: loas.
A la tortuga que al interponerse en el camino de su bicicleta, hizo que el pequeño Timmy probara el sabor de la derrota contra el asfalto: loas.
Al pingüino que de un picotazo le saca un ojo al niño turista japonés: loas.
A la gallina que no pone huevos: loas.
Al pescadito que no flota: loas.
Al cobayo que imita el ejemplo del hámster: loas.
A tu canario, si, a tu canario, que hoy te despertaste y estaba despanzurrado sobre la alfombra nueva: loas a él, y a su amigo el gato.
Loas, loas y más loas.

Genial! Muy divertido y de un estilo admirable. En una película, no me acuerdo cual, un perro orina una novela, y el escritor lo considera todo un crítico. Están más allá de la razón o saben más de lo que parece?
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