sábado, 31 de diciembre de 2011

El año de Yahveh



¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? Evidentemente no. Lo que Abel haga de sí a mi no me interesa; yo soy hijo de Caín, el que omite.

Me gusta el Yahveh del Génesis, es un dios que tiene que preguntar, que anda atrás de los hombres como una niñera, criando sin ser didáctico. Es un dios que toma forma humana y se acerca con un par de ángeles a avisarle a Abraham que va a hacer mierda dos ciudades y que no hay tu tía. Yahveh advierte cosas locas y las cumple ¡No te des vuelta que te voy a transformar en una estatua de sal carajo! Y sí, te diste vuelta boludita, no me dejaste opción. Yahveh es un dios que pega sopapos. Véase un buen ejemplo.
Después se va haciendo cada vez más impersonal, más lejano, más aburrido. Una tormenta de fuego, un arbusto en llamas ¿Qué pasó Yahveh? Antes eras chebere. Cualquier dios de medio pelo hace esas cosas ¡David Copperfield hace mejores! Y, para colmo, tiene un hijo. Se terminaron los días locos para Yahveh.

Vienen siempre a mi casa los testigos y compro sus revistitas y hablo un buen rato, cuando estoy al pedo (es decir, casi siempre), de lo interesado en que estoy de recibir a dios en mi vida y de como creo que la humanidad está perdida porque las mujeres empezaron usar pantalones. Cuando se van me pongo a hojear las revistas y recorto las imágenes de Jesús. En mi vida vi un salvador tan pero tan fachero: ojos claros, figura esbelta, afeitada perfecta ¿qué me quiere vender señora? El tipo vivía en oriente medio antes del agua corriente y la crema Hinds, seguramente andaba hecho bosta y con olor a pata todo el día.

Después hay otros testigos, todos los días, en el almacén, en cualquier lado. Tenga cuidado que lo van a querer convencer de pelotudeces. Agoreros del fin del mundo, políticos mesiánicos, salvacionistas de todo tipo, lectores del psicólogo de turno. Déjense de preocupar por boludeces y no me rompan las pelotas por favor. La vida es ésta, es lo que hay, ni Yahveh ni Marx ni Osho van a estar ahí para pagar los platos rotos de su mediocridad ambulante.
Sin embargo los escucho, a todos los escucho ¿vieron eso de predicar en el desierto? ¡Yo soy el desierto hijos de puta! Pero lejos de no interesarme nada lo que digan, me interesa verdaderamente lo que tienen para decir. Tengo tiempo y nada me gusta más que secar lenguas.

Quienes me conocen saben que he leído la biblia con detenimiento, a Erich Von Daniken de arriba a abajo (¿?), el manifiesto comunista y un montón de esas cosas en que la gente cree. Hasta he escuchado al niño predicador. Pero los pies siempre en el mundo mis amigos, nada mata tanto como la metafísica, y que no vengan a decirme los marxistas que el materialismo no es una forma de metafísica. Quién se proyecta una ilusión más allá del hombre es un metafísico...


En otro tiempo también Zaratustra proyectó su ilusión más allá del hombre, lo mismo que todos los trasmundanos. Obra de un dios sufriente y atormentado me parecía entonces el mundo.
Sueño me parecía entonces el mundo, e invención poética de un dios; humo coloreado ante los ojos de un ser divinamente insatisfecho.
Bien y mal, y placer y dolor, y yo y tú -humo coloreado me parecía todo eso ante ojos creadores. El creador quiso apartar la vista de sí mismo, - entonces creó el mundo.
Ebrio placer es, para quien sufre, apartar la vista de su sufrimiento y perderse a sí mismo. Ebrio placer y un perderse-a-sí-mismo me pareció en otros tiempos el mundo.
(Nietzsche, De los trasmundanos en Así Habló Zaratustra)


Mejor una ilusión más acá del hombre, o más arriba, más abajo, hasta más atrás del hombre.

Igual, me cansa escribir así ¿hace cuánto que tenía esto en el borrador? Deben ser las fiestas que me ponen más anti-metafísico, tanto que ya rozo con lo artante. Me voy de viaje, me importa un carajo.

¿El dibujo? Ah... Soñé que un montón de tornados destruían la ciudad donde viví estos años...  Ojalá Yahveh, ojalá... Como Brahma, Yahveh ha de tener un gran año. Dará el ciclo completo y volverá, suponemos. Cuando vengas de visita para retarnos un poco, Nosotros te vamos a estar esperando. Por ahí mañana, no sé, viste lo que los boludos dicen del 2012.-


jueves, 29 de diciembre de 2011

Liebres

"El paciente"
-En algún momento entre el invierno y la primavera de este año-

"Quantum nobis nóstriqüe qüe ea  de Christo fábula profuérit, satis est ómnibus seculis notum"
(Atribuida a León X)

"No te he hecho ni terrestre ni celeste,  ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú,  como árbitro y soberano artífice de ti mismo, remates tu propia forma"
(Giovanni Pico della Mirandola)


Porque capaz sucede que ya no quiero Escribir. Ni pintar, ni leer, ni criticar, ni discutir, ni escuchar música, ni argumentar, ni referir, ni ver películas, ni bailar cuando no estoy solo. Sin embargo lo hago. Hastío.
Arriba dos referencias, ya me cagué solo. Las dos son importantes para mi: la primera me hace acordar a otra cita conocida de San Agustín que la conozco por Castillo, en la que el santo afirma que no creería en los evangelios si no lo moviera la autoridad de la iglesia. A la segunda me la acordé soñándola anoche, no sé de dónde la saqué porque nunca leí al señor Della Mirandola (ni a San Agustín, obviamente), pero la pensé tanto tiempo que por fin la pensé al revés, sin querer.
Luego... Estoy escribiendo, pinté en algún momento ese cuadro, leo y critico, discuto, escucho (a veces música), bailo, referencio muchísimo, casi compulsivamente. La Misa en si menor, que belleza señores, parodia de una parodia de una parodia. Vamos a bailar.

Paciente es el que espera y el que está enfermo, tiene dos acepciones, pero ambas provienen de la misma raíz latina: 'pati': padecer o sufrir. 'Pati' a su vez tiene la misma raíz indoeuropea (Corominas dixit) que el griego 'pathos' (lo que se siente, se experimenta, la enfermedad, el padecimiento, el sentimiento, las emociones... y más). De 'pathos' viene Patético, esa manifestación grotesca y exagerada de los sentimientos.
Sin embargo paciente (en la acepción de 'ser el que espera') y patético son de significados casi opuestos: el primero supone sufrir en silencio, aguardar silencioso, no manifestar emoción alguna; mientras que lo segundo supone exagerar un sentimiento nimio. Empero, no quiere decir que no puedan complementarse.

Los evangelios, sobre todo los diferentes relatos de la Pasión, son indudablemente patéticos, ya Mel Gibson nos mostró el panorama completo. El rito de la repetición del Viacrucis es la actualización del patetismo del sufrimiento de Cristo, o del sufrimiento presente en la fábula de Cristo ¿no es verdad querido León?
El Otro, la última figura, el anti-rostro de Aquél, no muestra un Cristo Patético, sino uno Paciente, uno para quien el dolor es un gozo, agazapado y silencioso; el único Pathos que mantenía respecto de los demás mortales era el de la distancia. De haber existido el Cristo histórico (y Él se cortaría la lengua antes de negar tal cosa), su fábula es una parodia de sí, la recreación del hecho embadurnada de ironía, la filtración del veneno de los siglo, la continuidad necesaria. Cristiano hubo uno solo y allá se murió.

Después la herencia de los años nos muestra el panorama completo, se abre el abanico y vienen los protestantes, Bach, la Misa en mi menor, las religiones estadounidenses, el Papá Noel de la Coca-Cola, la Iglesia Universal y los negocios inmobiliarios. Acá estamos, todos juntos en familia y brindamos, y nos miramos como raro. Un patetismo risible, divertido, disfrutable en todos sus estratos. Vos tenías razón y yo también.

El Otro sabe que "Si se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida, sino en el más allá –en la nada–, se ha arrebatado el centro de gravedad a la vida en general" y que "Vivir de modo que la vida no tenga ningún sentido, es ahora el sentido de la vida...". No hay tal cosa como la inmortalidad (¡la sola idea es peligrosa!), ni del cuerpo ni de nada más, la salvación del alma es decirse "Todo gira en torno mío", balanza en el después, negación del sentido, negación de toda diferencia, de todo pathos de la distancia, de toda paciencia que se niega a sufrir por despreciar lo que le pertenece. No te he hecho ni celeste ni terrestre, ni mortal, ni inmortal ¿por ahí va la idea? El derecho a rematar la propia forma, el camino intermedio, la eternidad de la existencia efímera que retorna y retorna y retorna.

Era de noche, con mi hermana subimos a la terraza de la casa de mi abuela a ver los fuegos artificiales. Todo es fútil, todo pasa, nada importa, pero sin embargo se renueva. El huevo, símbolo de la pascua, de la resurrección primaveral para los pueblos primitivos del mediterráneo, del corazón del Faraón. Por esas épocas Ariadna bailaba en un laberinto de mosaico para asemejar la danza de apareamiento de la liebre de  marzo (¿Graves?). Ahí estamos hermana, mirá, al final del laberinto, al principio, en todos lados, juegos de luces y colores que se repiten iguales y distintos.

Vivir en la locura de la liebre de marzo, en el estado de excitación intoxicante de lo que resucita, contrario al paciente que, enfermo, agoniza intoxicado por su propio veneno pero igual al paciente que espera, que sabe transformar el dolor en gozo.

Como liebres de marzo en pleno diciembre, gozando una y otra vez en la sucesión de los espejos.


No quiero escribir, ni pintar, ni leer, ni discutir, ni criticar, ni ninguna de esas boludeces porque es verano y lo bueno debe andar por ahí afuera. Además me revienta cuando escribo así. A mi me gustan las liebres, los huevos, el río, las plantas, los viajes y las ménades. Listo para rematar la propia forma, tengo carpa y mochila nueva. 
Salud, mortales.-

lunes, 28 de noviembre de 2011

Sueño I

Habré muerto antes, sí, acaso no sea ésta la primera vez. Pero (dije 'pero': un alto en el tiempo, anuncio de abismos dichosos)... si por casualidad me desgarran los miembros una horda de inquisidores a destiempo y, como Edipo, me arranco solito los ojos y a mi verga todavía húmeda se la tiran al mismo pescado que se tragó la de Osiris, y al hígado me lo come un cuervo en la punta de un monte, y donan mis riñones a algún pelotudo, y a mi corazón se lo sirven con ravioles a Erisictón, y mis pulmones marchitos fertilizan plantaciones de tabaco doblemente cancerígeno y, encima, leen a Louise May Alcott en mi velorio... Tengan a bien recordar en mi calvario que nunca pero nunca pero nunca de los nuncas, será suficiente el castigo que puedan proveer a mi desprecio.

Soñé que le ponía granadas a la gente cursi. Hay que matar ese amor...

Soñé que, en tu casa, el tiempo era aquel tiempo. Hay que matar todo amor...

Soñé que te vestías para matar a mi amor. Yo amo ese amor que va a ser asesinado...

(–Señores: se los digo entre paréntesis)

¡Riiiing, Riiiing! Es hora de levantarse mis pequeños reventados. (Menos mal que lo real siempre es un consuelo)

–¿Qué hay para desayunar?

domingo, 27 de noviembre de 2011

Opciones laborales I

Panzón y rey de Polonia ¿Qué mejor trabajo que ese? Solo los débiles mentales no lo pensaron alguna vez: ser el Señor de la Nada y morir rodeado de enfiteutas deseosos de llevarse un riñón como recuerdo.
¿Quién no quiere el odio? ¿Quién no ha buscado la rabia de los pueblos? Comer hasta reventar ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el padre Ubú!

El cuello de Luis XVI, yo quiero trabajar de cuello de Luis XVI, quien dijo: "¡Que mi sangre no recaiga jamás sobre Francia!". Pero nunca supo, el querido Luis, que cuando esa misma sangre corría todavía caliente sobre el cadalso, la muchedumbre (el pueblo francés) la empezó a beber, desesperada, como hienas sobre la presa de otra bestia. Si, se la tomaban, se tomaban la sangre que nunca recaería sobre el pueblo de Francia. Perfecta ironía: todos quieren un souvenir del absurdo, las vísceras de lo odiado tienen poderes misteriosos.

Sino, la otra opción es ésta:
"A los diversos AMOS 
que afirmaron su corona cuando era rey, 
UBÚ ENCADENADO ofrece el homenaje 
de sus grillos"

Yo quiero ser quien le regale al pueblo el espectáculo del odio, eso quiero ser. Claro, si me ponen en blanco y la mutual es buena...

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cine V: "The Future" de Miranda July


El acoplamiento de marea es el fenómeno en el que un objeto astronómico tiende a fijar una de sus caras en relación al objeto en que rota, es decir que su periodo de rotación sobre el propio eje se vuelve idéntico al periodo de traslación alrededor del objeto al que está acoplado. Esto pasa con la Luna, por eso solo nos esta permitido ver uno de sus lados: la cara visible. Al menos así fue desde que eramos unos roedores miedosos hasta que los soviéticos nos hicieron el favor de sacarle fotos a la parte oscura en la década del 50'.

Fuimos a un congreso de algo en Mar del Plata. El congreso no importaba así que optimizamos el tiempo comiendo calamares, tratando de ver lo más posible del festival de cine e intentando conseguir una puta cerveza después de las nueve de la noche. Vimos Melancholia, si; También Faust, L'Exercice de l'Etat y alguna que otra gilada. Pero lo que de verdad yo quería ver, lo que venía rompiendo los huevos las doce horas de viaje para ver era The Future de Miranda July. Cuando llegamos a la puerta del cine no había más entradas, era miércoles, partíamos en cuestión de horas, imposible llegar a la próxima función... ¡Que me parta el rayo de Zeus! Llanto, dolor, rasgado de vestiduras, helado...

¡Oh sorpresa! Semana después la cargan en Cuevana.
Me gusta Miranda July aunque parezca pelotuda y haga una música que logra explotar forúnculos. Me encantó Me and you and everyone we know: ciertas escenas (como la de la moneda), un humor particular sobre el arte, algunas frases que largan los personajes, la fotografía en general. The Future.... la verdad que no tanto, pero bien ¿cómo no admirar a una mujer que es música, escritora, artísta plástica, directora, actriz y con tiempo para llamarse a sí misma feminista?
Es decir, hay una sensibilidad atrás de la película, la misma sensibilidad que hizo la otra. Está ese gusto por el detalle; una fijación del procrastinador por los objetos, la mirada del que no hace nada porque busca señales, cosas que le digan cosas, que le muestren lo que vale la pena ser hecho. Y las señales están ¡Claro que están! ¿No dijo Van Hutten que uno encuentra lo que busca, incluso si no sabe exactamente lo que está buscando? De eso trataba, capaz, nuestra ponencia en aquel congreso.
La búsqueda es siempre una obsesión, un girar alrededor de cosas que queremos que signifiquen. El tiempo cuando es futuro, cuando solo existe en tanto fijación mental, nos devora... ¿Cómo recuperamos aquello que vamos a perder? ¿Quién soy que aún no soy lo que pude haber sido cuando hoy era el futuro? Vivimos acoplados a lo que deseamos ser, incapaces de mover el agua por estar muy lejos. Y atrás nuestro lado oscuro, desfigurado por incontables colisiones de rocas; pero no lo elegimos tampoco, elegimos la nada. Ni la mentira ni la verdad, porque ninguna de las dos podemos, aunque sean nuestras únicas opciones.
Nosotros los procrastinadores del futuro, fijados a las cosas y al tiempo; déspotas del movimiento, siempre en el placer masoquista de la espera, acoplados doblemente, como Plutón y Caronte, en la persecución constante de lo que no nos está dado conocer.

¡Ey! ¡Pero arriba ese animo Mateo! Quién te dice si un día, los soviéticos...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Volar I




Quizás los aviones caigan como palomas despistadas que se encuentran con el plomo, quizás.

Cuando era chico un vecino más grande me regaló su colección de revistas de aviación. Al medio traían una sección donde relataban grandes accidentes aéreos de la historia. Para hacerlo más morboso intercalaban transcripciones de las cajas negras: últimos saludos, indicaciones inútiles del piloto, gritos entre paréntesis. Una fiesta flotante, una tragedia encapsulada por el aire, tan hermoso.

Adiós mamá, adiós (gritos)

Después colgué tres posters en el ropero: un Mig-21, un A-10 Thunderbolt II y el SR-71 Blackbird. Como a mis viejos siempre les gustó viajar desde chico pude volar, conocer lugares. A costa, por supuesto, de que el presupuesto familiar de clase media fuera totalmente destinado a eso y no nos diéramos 'otros gustos'. De grande empecé a viajar por mi cuenta, siempre tratando de ir más lejos, más alto, más solo. El problema: no hay nada pero nada en el mundo a lo que le tenga tanto miedo como a subirme a un avión. Detesto volar, me desequilibra a extremos impensados la idea de que entre mis pies y la tierra haya espacio, mucho espacio; eso de la tragedia en una cápsula capaz, me aterra. No importa, me obligo, soy más fuerte que yo. Pero los métodos para torcerse a sí mismo tienen sus nefastas consecuencias. Cierta vez, haciendo una escala en Chile para cambiar de vuelo, estaba tan lleno de pastillas para la ansiedad que casi me pierdo en el aeropuerto y me quedo sin retorno. Por otro lado odio los psicotrópicos de venta en farmacia y no los tomo a menos que, por mis niveles de stress, sea absolutamente necesario.

Uno de mis mejores amigos es piloto y cada tanto, como para ver si se me va el miedo, me lleva a dar una vuelta por encima de mi pueblo natal. No hay caso, el pavor prevalece, la profunda sensación de angustia en la boca del estómago, Pan me intercepta, el que se le aparece a los viajeros y a las ninfas, el que disfruta causando terror. Siempre todo va acompañado del susurro de una siringa, por supuesto.

Sin embargo, pocas cosas me obsesionan como los aviones, los aeropuertos y la erótica sensación de catástrofe que eso me provoca. No dejo de soñar con aviones, nunca, siempre variantes de un mismo tema: tengo que volar, algo sucede dentro o fuera del avión, en vuelo o en tierra, siempre un vuelo frustrado, un avión deforme.
Anoche soñé que tenía que volar y le pedía a mi prima las especificaciones del avión, ella me decía que tenía seis años, que ya era obsoleto. Pero yo viajaba igual. Estaba sentado atrás de una chica con la que hablaba, no tenía cinturón y comienza un aterrizaje forzoso, caemos a tierra, los asientos se van para adelante, todo es un desastre. Estoy vivo, me pongo a buscar heridos, pero todos están bien. El resto del sueño, bastante largo, no importa ahora.
Otras variantes: viajo en un avión de dos colas y no encuentro la cabina; pierdo un vuelo por tener que orinar; piloteo un avión desde afuera; en la sala de espera de un aeropuerto veo a los pilotos de mi vuelo, están todos vendados y sus familias lloran. La lista sigue.

Sé exactamente por qué el avión era obsoleto en el sueño, tengo una idea de qué pueden significar los aeropuertos en mi psiquis; tal vez de todo eso provenga el miedo, eso que no puedo (o no quiero) solucionar del todo. Pero la explicación de los símbolos me la guardo para mí, son la medida justa de lo que soy, de cómo me construí a mí mismo y de porqué hoy no puedo sacudirme algunas cosas.

El sentimiento de catástrofe es una espera, un aguardar lo terrible que se mantiene, la presencia de Pan en la boca del estómago. Me encontré con la Coatlicue en el Benito Juárez, me miró de frente con su cara de mil víboras, pero ella no tiene frente...


Yo estaba esperando...


En el caos de Aurora esperaba también; gracioso nombre: Aurora. En Merino Benítez, en Pajas Blancas, Ezeiza, Tocumen, Sandino.

¿Qué esperamos? Con suerte lo inesperado, Confucio dixit: "¿Cómo inquietarse ante la esencia de la muerte?"
Esperamos. Entre los dientes el sabor metálico y misterioso de la catástrofe, aunque en la sala de embarque no se nos permita fumar, a estas horas de la noche, qué remedio...

M.V.

Fotos tomadas en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, México DF.

viernes, 14 de octubre de 2011

La psicosomatización y el derecho inalienable de cagarse en todo

Cito a Hipócrates, Aforismo 17, en pedorra edición prestada por mi queridísimo amigo y único contrincante digno, Prometeo:

"Un régimen compuesto de alimentos húmedos y jugosos, conviene a los calenturientos todos y muy particularmente a los adolescentes o personas a él habituadas"

Sabias palabras, hubiera gastado menos en mutuales y gastroenterologos de haber leído este libro antes. Y qué me dicen de esto:

"Lo que conviene evacuar debe ser dirigido por el lugar conveniente" (22)

¡Pero claro! No vaya a ser cosa, señor H. Además...

"No se debe juzgar de las evacuaciones por su cantidad, sino que es preciso atender a si tienen las cualidades necesarias" (24)

Olor, color... Sabor... Porque los griegos, adelantados, ya conocían la resaca por fernet:

"Cualquier enfermedad que comienza con vómitos o deyecciones de bilis negras, es letal" (133)

Y la sabiduría milenaria de estos escritos no se reduce solamente al sistema digestivo, también da una serie de máximas destinadas a que nosotros, los que nos estamos quedando pelados, conozcamos la hora fatal:

"Los tísicos que se quedan calvos, mueren enseguida que se les presenta la diarrea" (206)

Ayer fui a ver una neumonóloga, al parecer tengo una especie de afección respiratoria ¿Creíste que ibas a salir indemne de años de fumador compulsivo, noches de poker, algunas drogas blandas e ingestas desmedidas de bebidas varias? No. Isidoro Cañones murió de un cancer galopante o de sífilis neurológica, pero el tubito del suero no entraba en los cuadrados de esa historieta hecha para lesionados en el lóbulo temporal.

Consejo a los más pequeños: cuiden su salud mis boluditos, que sino un día va a venir el Coco y les va a cubrir solo el 30% de los gastos de farmacia y estudios pelotudos de soplar por un tubo. El señor de bata blanca no es bueno niños ¡No! Los caramelos que les da son un triste sucedáneo del crucero por el Caribe que le están garpando otros más hijos de mil putas que él: las compañas farmaceuticas ¡Escupan esos caramelos! Son de caca. Mientras ustedes agonizan en la cama y papito tiene que vender el auto para pagar la quimioterapia, el buen señor va a estar comiendo como chancho en el bar mitzvah de su sobrino sin que le caliente un huevo cuando su hígado colapse o sus riñonsitos dejen de funcionar (y no es comentario antisemita, tuve un médico judio). Así que la próxima vez que mamita los quiera llevar al doctor para 'control', ustedes responden: "El doctor me puede controlar ESTA" y le dejamos de dar plata a los chupasangre, zanganos bastardos de una humanidad tan corrompida que hasta sus sanadores son unos enfermos. No dejemos que Grey's Anatomy nos siga mintiendo, los médicos son todos unos garcas delincuentes que cambiaron la pistola por una sonda anal.

Cómo no haber leído Hipócrates antes...

Ahora me voy a morir porque estoy tísico, medio pelado y con diarrea.

Otra más:

"Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio dificil (...). La Medicina es el arte de curar las enfermedades por sus contrarios. El arte de curar: el de seguir el camino por el cual cura espontáneamente la Naturaleza" (1-2)

Menos ruido y más nueces para el afiliado número 2-124838. Hijos de puta, todos unos hijos de un buque mercante lleno de putas.

jueves, 6 de octubre de 2011

Cine IV: "El Castillo" de Kafka por Haneke


Tuve una gran época de Kafka, allá por mis años mozos de inicio de carrera pedorra. Creo haber leído casi todo, lo importante al menos, aquello que el buen trujamán putito de Max Brod nos legó. Me incomodé hasta los huesos con "El Proceso", me asfixié y decepcioné con "El Castillo", dude de que haya escrito "América" (que leí con muchísimo gusto en la edición de Borges, antes de que empezaran a llamarla "El Desaparecido"). El cuento preferido de mi padre probablemente sea "Informe para una academia", lo leí por eso; me reí con "Josefina la cantora, o el pueblo de los ratones", me maravillé con "La construcción de la Muralla China" y tuve la certeza de que "Ante la ley", "En la colonia penitenciaria" y "El Proceso" eran el mismo relato contado un poco diferente. De "La Metamorfosis" no tengo nada bueno para decir, desconfío por dos cosas: porque es literatura común de escuela secundaria y porque leí por ahí a García Marquez malinterpretándola, y yo odio a García Marquez.
Por otro lado, Michael Haneke es uno de mis directores preferidos. Lo primero que vi de él fue el "El tiempo del lobo" en un cine club y me llenó el alma (si es que hay tal cosa) de un líquido oscuro y horrible, así entendí que el cine era un arte (si es que hay tal cosa). Después creo que vino "La Pianista" y me enamoré de Isabelle Huppert; "La cinta blanca", que la verdad me aburrió bastante, y la mejor de todas: "El séptimo continente".
Hoy vi "El Castillo" y cayó en el momento justo, las buenas películas siempre lo hacen. Mirar esta maravillosa obra en el estado en que me encuentro hoy, es como dedicarse a tirar paladas de sombra a la oscuridad, como querer limpiar el pozo negro con un trapo embadurnado en bosta... Gracias, gracias queridos Kafka y Haneke. Si si, ya sé que la vida es un abismo sin sentido, que la comunicación no existe, que la humanidad es una especie enfermiza y perdida en la tormenta de nieve de la existencia... ¿Pero hace falta que me lo refrieguen por la cara?
Yo y el pesimismo existencial hacíamos buena pareja, pero maduré gente, me gusta pensar que maduré.
A dormir y a soñar con cosas que pasan en las novelas de Corín Tellado. Así que váyanse a la concha de su madre... (vale para vos también, Camus)

domingo, 25 de septiembre de 2011

Tres telegramas y una nota en servilleta para Zaratustra

Zaratustra: Puente al Superhombre cerrado por remodelación. Informar posible atajo o balsa. Gracias.

Zaratustra: Envío en colectivo 12AM bloqueador factor 40 y bermuda nueva. Besos. Platón .

Zaratustra. Yerba hay. Traé biscochos (mejor de hojaldre). El último hombre.

Z:
Pasé y no estabas
Llamame pronto
Mateo.-

jueves, 22 de septiembre de 2011

La psicosomatización y el derecho inalienable de explotar en pus

Examén de admisión
Facultad de Medicina y Ocultismo - Universidad Nacional de la Contra Educación

Tema 1
Nombre y apellido:
Comisión:
Fecha:

1- Teoría
- ¿Quién inventó la penicilina?
a) Hipócrates de Cos, por antonomasia, como padre de la medicina occidental.
b) Alexander Fleming.
c) Los antiguos egipcios, de quienes se considera que usaban moho sobre las heridas.
d) Nadie, las cosas ya están en el mundo como ideas muertas; el hombre, demiurgo despistado, las hace devenir: la banditas elásticas, la bomba atómica.

2- Análisis de caso.
- Supongamos que el paciente llega al consultorio con un quiste sebáceo infeccioso en un testículo. Las marcas de diagnóstico son claras y lastimosamente visibles ¿cuáles son los posibles pasos a seguir?
a) Saturar el cuerpo del sujeto con antibióticos de amplio espectro
b) Drenar y extirpar
c) a y b son correctas
d) Entender que el paciente sufre de una crisis existencial en la que siente que está dando a luz y, carente de útero para albergar un feto, explota testicularmente en una avalancha de pus, como un remake de "Alien, el (tercer) pasajero"; todo su ser y su dolor de pelotudeces personales se concentran en e esa bola purulenta del tamaño de un caramelito Media Hora (o de esas galletitas diminutas que te dan con el café en los bares berretas). Médico, hijo de Asclepio, fuente de la sabiduria milenaria de la sociedad occidental le dice: "El abismo es el abismo, usted va a caer igual sin importar lo que haga. De a luz, que su cría se coma a las crías de los otros, la vida es sufrimiento y supervivencia, pero nada nos impide ser felices, totales, inmortales". Y después, solo después, le receta los antibióticos.

-El diagnóstico por imágenes no indica problemas respiratorios serios por más que el paciente es fumador, sin embargo sufre de constantes broncoespasmos y ataques de asfixia. Posibilidades del diagnóstico:
a) Stress nervioso que ocasiona sensación de asfixia.
b) Posibilidad de un tumor en la tráquea u otra zona, difícil de detectar, que pueda estar causando los ataques.
c) Tumor o coagulo en alguna parte del cerebro que afecte la función respiratoria.
d) El paciente ha leído demasiado Sartre, Camus y, como si fuera poco, vio todas las temporadas de House M.D. y casi todas las de Grey's Anatomy. La sensación de asfixia proviene de su niñez, de los lugares llenos de polvo que le atraen obsesivamente: las bibliotecas, las iglesias, los depósitos de lo que sea. Hubiera sido un gran egiptólogo, probablemente lee Amélie Kuhrt y se ha comprado recientemente "El libro de los muertos"; sus dinastías favoritas son las del Imperio Antiguo (anteriores al primer periodo intermedio), las menos cognoscibles, aunque el Faraón que más le agrade sea Akenatón, del Imperio Nuevo. El paciente no sabe respirar, nunca ha sabido, busca la muerte que regenera, la momificación, el camino de Anubis, el juicio de Osiris. El paciente debería momificarse a sí mismo, despertar del otro lado, en el "otro mundo" (porque es todo un metafísico, aunque lo niegue); pero su problema es que no tiene tiempo, sencillamente eso, no tiene cuatro milenios, nadie los tiene, ni siquiera los hijos de Ra.

3- Actividad práctica
- Dejesé llevar, las cosas no tienen el valor que tienen. Las enfermedades son producto de La Gran Enfermedad General, solo pueden ser curadas con la Gran Salud, tiempo donde las personas seremos inmortales. El e-mail, éste blog incluso, no existirían si no fuera por el SIDA, la necesidad de no tocarnos, de no intercambiar fluidos corporales y hacernos la paja, cómodamente, frente a un monitor. Las enfermedades son síntomas que crean más síntomas, el hombre está somatizando el veneno que produjo por siglos y siglos. Solo hay una solución: reviente en pus, que todos revienten en pus. Demos a luz un niño que nos coma, un pequeño alien sin Sigourney Weaver ¡Viva la muerte! ¡Abajo los caramelos de propóleo!
Felicidades, es usted Médico, sus amigos ya pueden decirle "Doctor".
(aplausos)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Déjelo que se seque, querido León

El 21 de agosto fue el aniversario de la muerte de un amigo de la casa, y me olvidé de postear algo. Lejos (lejísimo) de cualquier fanatismo político, este buen señor me gusta porque criaba gallinas y porque en su casa, una tarde solo, la pasé bomba. Él se quedó durmiendo la siesta

pero todo bien.

No soy bueno para los panegíricos, pero sabemos más o menos la historia. Participa en la revolución, crea el Ejercito Rojo, muere Lenin, Stalin se encabrona con él y se tiene que tomar el palo. En Mexico vive con Frida y Diego en la Casa Azul


pero parece que al señor Rivera no le gustaba mucho que toqueteara (tanto) a su mujer. Se muda a la vuelta. En la nueva casa cría gallinas (el hombre no debe apartarse del trabajo manual ¿no es así Mr. T?). Siqueiros intenta asesinarlo (risas), prueba A:

Pero no hubo suerte. Allá, al fondo, los restos del gallinero

Escribe muchos libros, hace cosas serias y revolucionarias, hasta que al final lo mata con una piqueta un tal Mercader. Stalin (ese monje secular) sonrie... ¡Dasvidania Lev Davidovich!

Si hay algo que estos rusos tienen son nombres copados y maneras monumentalmente boludas de hacer las cosas.

También se podría hacer una especie de tour en su honor, incluirlo en un circuito turístico, algo así como "Las mejores paradas comunistas para tus vacaciones de verano, all inclusive". Nota personal: patentar la idea y venderla, a los estadounidenses les encantan estas cosas, sobre todo si hay comida.

-Señoras y señores ¡vamos, no se aparten del grupo! Junto a la entrada lateral de la casa, cubierta de enredaderas, podemos ver la ventana, posteriormente tapiada por dentro, a través de la cual entraron los disparos de los perpetradores stalinistas, entre ellos David Alfaro Siqueiros de quien pueden encontrar postales con sus cuadros en el Gift Shop al final del recorrido ¡No se separen, mantengan la línea!

-Ahora, si logramos apartar las manos de los más chicos, apreciamos el lugar de trabajo del señor T. donde escribió libros tan interesantes como "La Revolución traicionada" o "Stalin"

-En la siguiente habitación, el comedor principal, donde la familia Bronstein degustaba los más exquisitos manjares soviéticos, secretos de la cocina del Politburó.

-Un bastón, y... creo que nada más...

-La tristeza infinita de los zapatos de Natalia Sedova (a todos nos gusta el morbo)

-El trono del pensamiento, último resabio de la intelectualidad del hombre, aquí han gestado sus más grandes ideas aquellos defensores de la palabra 'humanidad' y cagaron mierda, la misma mierda que usted y yo. Metafísica y más metafísica, el materialismo es una forma de la metafísica, la mierda tmabién. Sigan avanzando, no se detengan, habrá snacks en el patio de comidas al salir.


Si. Una tarde preciosa en Coyoacán, hermoso Coyoacán. Tenga una experiencia trascendental con contenido social en cómodas cuotas sin interés. Sí, por qué no. Yo pertenezco a otra época y otro lugar, tal vez podría haber sido comunista ¿me hubiera dejado usted, Mr. T? O cristiano fundamentalista, o lo que fuese. Pero no me tocaron esos nihilismos, esas maneras de negar. Uno tiene las suyas, por supuesto.

Vengo de una familia de inmigrantes que se volvieron peronistas

nací pampeano (la región, no la provincia) y el viento seca la frente. Le tengo miedo a volar, querido Lev Davidovich (demasiada tierra en los ojos, usted sabe), pero me encantan los aviones y viajar.
Las alturas, todo lo que está por encima de algo, pero sufro el vértigo más terrible.


No importa, me obligo. Soy más fuerte que yo. Hay que dejarlo que se seque Lev, hay que dejar que las cosas pasen, sedientas de comerse lo mundano.

Usted, tal vez, que nació en Ucrania, habrá corrido salvaje por las estepas, y a las orillas del Dniéper, una mañana, pensó en la liberación del hombre. Mi lugar está lleno de alambrados y bolsas del nylon, yo no puedo amigo Lev. Yo lo dejo que se seque.

Incluso, si la tarde se vuelve pesada y nuestra madre puso los pantalones en la soga

nos entregamos a la siesta

y escuchamos pasar el aire, deliciosamente destructor entre los techos.


Y sí, puede ser, capaz más tarde llueva a cántaros en el patio de casa,

pero ¿de qué nos sirve tanta humedad, Lev Davidovich?

Es domingo, me cuentan entre risas unos amigos sobre un grupo estudiantil que propone tomar las armas o algo así, volver a la lucha y eso, más de lo mismo. De verdad lo proponen, no estoy exagerando, un montón de nenes mantenidos por papá, tan como uno, que nunca dispararon con algo más potente que un rifle de aire comprimido (o una carabina del 22, los más atrevidos).
Hay personas que se inventan una pasión llena de colores y desgracias porque no tienen nada más, una feria persa del sentimiento.

Entre la revolución permanente y las gallinas, yo elijo las gallinas. Déjelo que se seque Lev Davidovich, déjelo...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cine III: tardes y noches al pedo

Día libre. Licencia en el trabajo, terminé de estudiar. A la tarde vino lamujercuyatiroidesnoandadeltodobien y nos comimos un pedazo enorme de torta con crema pastelera, dos flanes caseros (light) y nos tomamos un litro de mate amargo. Descomunales reflexiones literarias, filosóficas, psicológicas y sobre todo fisiológicas.
Después me puse a pintar en el patio y más tarde vinieron Frida y A. (sin el perro) y tomamos un litro más de mate y nos comimos una bolsa de Variedad Terrabusi. Viajes y gente.
Terminé de pintar,
acomodé y ya era tarde. Me puse a cocinar un estofado de papas y carne para mí solo porque me lo merezco. Mientras tanto cargué casi al azar una película argentina: "Una semana solos" de Celina Murga. Bien, muy bien, aunque tampoco para exagerar. Me dio una sensación parecida a "La ciénaga" de la Martel, pero no tienen nada que ver; es que me genera una tensión constante el poco diálogo y la falta de banda sonora, como que algo está por ocurrir, siempre (aunque nunca pase nada), como cuando eramos chicos y era verano y pasábamos la siesta en la quinta de mis tíos (estoy hablando de "La ciénaga", creo).
Después de mimarme con la excelente cena que me preparé y haber agotado las posibilidades de internet en cuanto a 'videos de monos graciosos', cargué una que tenía ganas de ver y que por cuestiones culturales y esas pelotudeces tendría que haber visto hace mucho: "Hannah y sus hermanas" de Woody Allen. Es que el hijo de puta hizo muchísimas peliculas, pero nunca deja de gustarme. En la línea de "Annie Hall" o "Manhattan" (pero no tan buena), de argumentos complicadísimos donde gente se gorrea entre sí y se arrepiente o no. Y aunque prefiera las graciosas de los 70's como "Love and Death" o "Sleeper", siempre hay un detalle que me conmueve en éstas otras, como la felicidad de un tipo por no recibir una mala noticia, o acordarme de que alguna vez leí e. e. cummings...


Paré la película al medio, busqué la versión entera del poema en inglés y lo traduje para Vos, porque no me conformaban las versiones que encontré. Así de cursi y patético ando por la vida.
Alguien tenga piedad y dispareme en un huevo, por favor.-

martes, 2 de agosto de 2011

Cine II: "Felicidades" de Lucho Bender

No me gustan las revisiones de películas, creo haber escrito una alguna vez para algo, pero definitivamente no es lo mio, menos como lector. No conocía al director antes de verla y ahora me entero que se murió en el 2004, que mala leche. Se puede ver acá, si les interesa.
Soy un convencido de que las películas me gustan según el estado de ánimo que cargo y que me gustan más si estoy solo. Hoy mandé el trabajo final de semiótica y, pasado de vuelta de un par de días sin dormir, tenía que llenar la madrugada con algo ¿Alguna vez dije que me encanta mi departamento? Por eso salgo poco, además tengo patio con asador y eso siendo estudiante es como la veta madre. La gente viene a verme, no hace falta moverme mucho. Hoy tuve suerte.

Las actuaciones de Pablo Cedrón, Luis Machin, y muy especialmente de Marcelo Mazzarello no tienen precio. Gastón Pauls nunca me gustó, pero le encontraron un papel que le queda justo: de boludo. Actúa Cacho Castaña y siempre es un gusto ver al gordo Casero en una película de short y unas ojotas que le quedan chicas, aunque haga siempre el mismo papel (soy la única persona entre mis conocido que le gustó Todas las azafatas van al cielo).
La escena de la planta nuclear es increíble solo desde el punto de vista de las cámaras y el decorado. Hay unos giros en el argumento bastante absurdos que logran ponerte verdaderamente incómodo.
Un detalle mínimo que no tiene nada que ver con la historia caló en lo más hondo de mi sensibilidad. En el 92' (yo tenía seis años) cuando fuimos a Nicaragua mi viejo me regaló un póster de una guerrillera nicaragüense amamantando, que todavía tengo pegado atrás de la puerta de mi ropero. En la película aparece la misma imagen modificada en un contexto y con una finalidad totalmente distintas.


Lo curioso es que anoche había estado pensando un montón en cuando estuvimos en Nicaragua, y un recuerdo particular de ese lugar, borroso y un poco fantástico, como todos los recuerdos de chico. Después, ya de grande, la fachada del aeropuerto Augusto César Sandino en una escala que hizo el avión antes de Guatemala.

Me gusta el cine argentino, me hace sentir un pelotudo. Me parece que de eso se trata un poco, de la experiencia existencial y estética del pelotudo.
Que se yo, por ahí si fuera rosarino o porteño. Pero el fenómeno que nos toca es el mismo, ciudad más ciudad menos. Nací en el sur de Córdoba, en la puta pampa húmeda, todo lo que somos es una absurda extensión de tierra vacía que, en el fondo, nos hace cagar un poco de risa.
Unos pelotudos bárbaros.-

domingo, 31 de julio de 2011

Cine I

Querida Hermana:

Espero hayas visto reflejada la incondicionalidad de mi amor fraterno en el estoicismo con que soporté ésta tarde, muy en contra de todo mi instinto estético y (mucho más importante) de mi achicado presupuesto, la versión en 3D de la última película de Harry Potter. Algunos demuestran su cariño incondicional con besos, abrazos y tarjetas de navidad. Yo, que soy un tipo tan como aquí el señor se autodescribe

lo demuestro con dos horas de autoflagelación del gusto y una indigestión hepática provocada por pururú y cocacola aguada...

Te quiere y le encanta que lo vengas a visitar de vez en cuando, tu dudosamente simpático hermano...
Mateo.-

jueves, 28 de julio de 2011

Huevos I

Como esa vez que hice un trabajo sobre Clarice Lispector lleno de palabritas que no decían nada y me pusieron un diez. He ahí la pericia máxima, el disfraz. El secreto está en elegir cierta comodidad y elegirla bien, como para sacarse cosas de encima. Cuando haya que elegir la nada, bien carajo, se elije la nada. No estamos obligados a elegir manga de pelotudos, no lo estamos. El resto son palabritas mudas, el resto es silencio. "El huevo es puro silencio" dije una vez.

Véase "Historia del ojo" de Bataille, "El huevo y la gallina" y "Una gallina" de Clarice Lispector. Eso o El Quijote y la marcha peronista, es lo mismo.

Polonius: What do you read, my lord?
Hamlet: Words, words, words.

lunes, 25 de julio de 2011

Nueva genealogía de nuestra moral IV: Coger y leer es a veces tan lo mismo

Me gusta esa versión del mito griego de la creación (no me pidan ser filológicamente más exacto) en el que Ananké (Necesidad) y Chronos (Tiempo) se unen sobre el huevo primigenio y, como unas boas en su cópula constrictora, lo dividen y dan lugar al mundo, diferencian el mundo. El dios cristiano separa, solito mi alma, la luz de las tinieblas; me suena un poco masturbatorio, pero éste blog tiene bien en claro que las religiones mesiánicas y el onanismo están estrechamente ligados.

Eurínome también es digna de mis aplausos, en la forma en que la cuenta Graves -mito pelasgo de la creación-, cuando surge del Caos y separa la tierra del mar bailando desnuda sobre las olas (recomendadísimo el primer corto de ésta película, en ese sentido). También Vishnú, siempre Vishnú, el señor de la danza, el que nada en el océano de leche o el que sugiere batir el océano de leche, el que tiene un océano en el pupo desde donde surge Brahma en una flor de loto. Leche, baile, ombligos y flores de loto: elementos que nos regocijan a nosotros, adoradores de lo viviente.

Simultáneamente estoy leyendo "Filosofía en el tocador" de Sade, "Ecce Homo" de Nietzsche, un poco de "Breve historia del erotismo" de Bataille (pero me aburre porque ando con ganas de literatura) y, la joyita del momento, "El derecho de matar" de Barón Biza padre. Un aluvión de pensamientos que son como martillos me agobia, todavía no puedo modelar claramente mis ideas, pero vuelvo con alegría a entrar en ese violento estado de excitación que supone el pensamiento para mí. Sin búsquedas culturales, intelectuales o eruditas; sin objetivos claros, sin progresos en ningún sentido y, sobre todo y a pesar de mi madre, sin rédito económico. Por ahora estoy leyendo y, aunque tenga la necesidad, hablo con cautela, porque sé que la voz viene mucho después de dejar los libros, de digerirlos y olvidarlos. El libro es una maldición necesaria, como la mujer.

Sucede que estoy impregnado de inmoralismo, por lo pronto, y eso se nota en lo suelto de lengua que ando (y de entrepierna). He notado caras con asco, incluso de buenos amigos, un semi fruncir del entrecejo y una sonrisita fingida, que tiene algo de reprobatorio. Al principio de mi vida sexual pensaba que yo era un poco degenerado, después descubrí que era un bebe de pecho comparado con muchos; ahora esos muchos me parecen mojigatos. Como todo en la vida: no me gustan ni los demasiado viciosos ni los conservadores; los primeros se pierden en algo de lo que no pueden aprender con propiedad y disciplina, los segundos nunca aprenden nada. Como Rimbaud: unos buenos azotes a la locura bastan, me vuelven fuerte, todo lo que me vuelva fuerte es bueno. Si exagero me pierdo a mí mismo (nadie quiere terminar como Sid Vicious), si me alejo demasiado me pierdo a mí mismo.

Volvemos al Nosotros, y así miramos el mundo...

Por regla general despreciamos todo idealismo y amamos el cuerpo; no somos más que cuerpo, absolutamente nada más, todo problema es un problema fisiológico, la vida es un constante devenir de fluidos, aplaudimos todo lo que fluye:

Predicar la castidad constituye una incitación pública a ir contra la naturaleza. Despreciar la sexualidad, impurificarla calificándola de 'impura', es el verdadero pecado contra el espíritu santo de la vida.
-Ecce Homo-

Con toda la naturalidad del mundo nos abrazamos en la ducha con una mujer en pelotas y dejamos que su orina corra también por nuestras piernas; al que eso le provoque asco es afeminado o reprimido, aunque esto también valga para homosexuales, lesbianas o lo que sea: 'afeminado' es una categoría vital, no de género. Nos gusta el endometrio y sabemos que no hay nada mejor sobre la tierra que una concha bien mojada; despreciar esa humedad es despreciar la propia fuerza viril que la ocasiona y la busca; el que quiere una mujer seca tiene su propio sexo seco o, por carácter transitivo, prefiere un hombre. ¡Qué te impresionas, reptil inmundo! Todos los días te levantas de tu lecho cenagoso como la bestia despreciable que sos y estúpidamente negás la vida y predicas la 'pureza', si sos un bicho asqueroso, un paquete de carne que encierra una bola de mierda. Pero ajeno a tu ser, invadido por tu enfermedad, te inventás dioses asexuados y realidades paralelas que te prometen una felicidad de medio pelo. Ésta es la única realidad, no vas a tener otra cosa; ni los hongos alucinógenos ni la misa sirven (y creenos que probamos las dos cosas). Libidinosos, cerdos, violentos, voluptuosos, perversos ¡así nos quiere la vida! Así es el animal que sobrevive. Nuestros dioses son ambiguos, cómicos pero terribles, tiernos y sangrientos. Evohé:

-La vida, amigo mio -me dijo- es como Moloch. Exige sacrificios indecibles, sobrehumanos. Se alimenta de corazones y lágrimas...
(El derecho de matar)

Y vuelvo a mí, de a ratos, dejo el Nosotros para cuando los libros. Estoy lleno de citas, no me sirve para nada. Me acuerdo de San Pedro la Laguna, precioso y amenazante al borde del volcán; de la Basílica de Guadalupe, esa virgen impostora ¡Cuatlícue, madre venerada! De la arena negra de Monterrico, de Pumpkin Hill, de vos, de un nenúfar paseando en barco por el pantano...


El resto es exageración o literatura. Son los tiempos del último hombre, los detractores de la muerte han pasado, el Sacerdote Universal los aplastó. No tiene sentido ya la irreverencia ¿lo tiene? Lo que nos queda es nuestra mirada del mundo, única, violentamente apacible.
Baron Biza le dedíca "El derecho de matar" a Pío XI, "...sin la humildad del creyente ni la insolencia del ateo.", acaso no nos queden actos así. Ni levantar, en honor a una mujer, un ala de 82 metros de altura. Dos o tres veces por semana paso frente al mausoleo de Myriam Stefford, camino Alta Gracia-Córdoba, me maravillo cada vez y apruebo. Yo, por lo pronto, estoy pintando tus repisas. Cuando te mueras, veremos.
Bataille, la búsqueda de la unión que nos hace olvidar nuestra naturaleza fragmentaria, el más elevado acto de la vida que se manifiesta como 'pequeña muerte'. Ananké y Chronos cogen para diferenciar, nosotros cogemos para unir, porque no nos queda otra. Me frustro si no te morís un poco, no como para tirarte ácido a la cara, pero está bien. Después vuelvo a la fuerza, a lo libidinoso, y empezamos de nuevo.
Vos crees que me manipulás; para nada, me gusta la violencia pero me rescato. Un pedo y su aceptación desinteresada: el único amor verdadero.-

M. The Pig

domingo, 17 de julio de 2011

Años IV

Sin embargo ¿qué es el tiempo para nosotros, los Hijos de Andrómeda? Nada se actualiza con la eficiencia de un cuerpo ausente.
Los siglos pasan, milenios, eones; las estrellas se aplastan por su propio peso; las galaxias, rabiosas, chocan unas contra otras como animales enjaulados. El universo se ha vuelto imbécil.
El incremento de los sonidos mezclados lo evidencia. La luz se va, el calor, los ríos se secan, las plantas mueren, la materia se disuelve, el movimiento se retarda, el tiempo se concentra. No existen ni las cosas ni su sombra, es decir, el recuerdo de las cosas. Es necesario que lo que Es se olvide a sí mismo: la Noche de Brahma.

Pero de repente, como la primer gota que anuncia la violencia, el conjuro de lo que pronto volteará la cara verdadera ¡Oh, océano en el pupo de Vishnú! Que se haga, sí, el primer misterio, la sonrisa torcida del cosmos nos mira. Sí, que se haga lo que deba hacerse. Re bemol.
Brahma despierta.

Mi corazón, mi viejo corazón, se levanta y anda por el mundo con los ojos abiertos como un búho ¡Espera silenciosa del rapaz! ¿Acaso no tenemos derecho a vivir solo porque ya hemos muerto? ¡Viejo Corazón, no te rebeles contra mí! La espera más larga es la que nos trae acá mismo.

Y después vos, radiante como nunca, con toda la terrible fascinación de un universo que colapsa una y otra y otra vez, solo para encontrarte un verano en el patio de mi casa, nueva y fresca como una flor de loto.

¡Uy que boludo! Me puse cursi
Uy, que boludo...

miércoles, 13 de julio de 2011

Nueva genealogía de nuestra moral III: "Yes... sometimes i feel blue..." o "Mateo, el superadito"

En orden para entender why sometimes i feel blue y, en consecuencia, éste post, primero deberá ajustar el volumen de sus parlantes al nivel deseado e ingresar al siguiente link:

(Porque además no me voy a tomar el trabajo de pegarle la canción al post)

Hecho ésto, sumérjase en recuerdos de la adolescencia (o en caso de ya encontrarse en esa etapa de la vida, recurra a la niñez o la semana pasada, que importa) e imagine detalladamente la calle de la casa de sus padres llena de niebla un miércoles a las cinco de la madrugada.
Piense, piense también, ya que estamos acá en confianza, en todas esas mujeres (y/u hombres) que alguna vez lo dejaron dando vueltas como un trompo de madera; en la bicicleta blanca y naranja (el color es opcional) que una vez le regalaron, o en la primera vez que de verdad estuvo bueno coger...

La vida es una pecera... Feelling a little blue?


















Si no siente que algo se rompió débilmente dentro suyo con un ligero 'crack' de rama seca, o creció en un barrio privado y, por lo tanto, carece de alma; hay diversas opciones. El amplio repertorio de las imágenes visuales siempre ayuda, esos arquetipos del dolor: un conejo descuartizado por los perros, un pingüino solo sobre fondo blanco (1,80x1,0mts), o una de esas bahías tranquilas y tristes (si es usted esa clase de gente).

Can't you see? I'm feeling blue... No es tan malo, sin embargo... ¿Eh, eh?


















Y... ¿Qué hay de acordarse de Ella? Si, de Ella... su Ella, mi Ella, el Él o la Ella de ella o él, es lo mismo. Sin ponernos platónicos ni demasiado cursis, por supuesto, ¿sintió la metamorfosis profunda de todo lo que nos pasa? Ni Ovidio ni Kafka, sino la cotidiana, esa mierda de espacio vacío donde no sabés como pasaste de los besos a la pila de platos rotos.
¡Uy, que boludo! Me puse cursi...

Será que acaso i´m feelling a little blue...


















Si luego de seguir las instrucciones todavía no se siente al menos un poquitito para el orto (o no le gusta Bob Dylan), no puedo hacer nada, todo está perdido para usted.

La nostalgia es nuestra enfermedad. Pero como toda afección, también nos define, da la forma justa a Esa Cosa que somos. Nosotros: esa cosa salvaje sin nombre.

Gracias por su atención, de todos modos
Conservamos la dignidad, sin embargo.
Por favor cierre con llave al salir, no queremos molestias.























En caso de ser alfabeto o un cinéfilo incurable, aquí la versión en video.

¡Ah! Y a no confundirse: indudablemente el palito representa Dios (en quien no podemos creer demasiado)...

video

Yes... sometimes i feel a little blue...

viernes, 8 de julio de 2011

Sobre los mesías y el onanismo II

Señores, señoritas y diversos alborotados miembros de la especie humana:

Hoy me levanté, me hice un café, me lavé los dientes y me clavé un terrible guante (porque no me gusta la auto-satisfacción si tengo mal aliento). Ya lo saben, ahí está, les regalo mi intimidad, era todo lo que tenía y se fue.
Entre Dios y una buena paja: gran pregunta metafísica, tal vez la única o la más relevante al menos.

Sobra más el semen que la fe, en estos locos tiempos.
M.P.-